Durante el embarazo, muchas mujeres se replantean hábitos que antes daban por sentado. Alimentación, descanso, ejercicio… y también los complementos. En ese contexto, la búsqueda sobre probióticos para embarazada es cada vez más habitual, sobre todo cuando aparecen molestias digestivas o dudas relacionadas con el bienestar del bebé.
¿Debes tomar un probiótico durante el embarazo?
Tomar probióticos durante el embarazo es una decisión que, en la práctica, no se plantea de forma automática. El organismo cambia a muchos niveles y el sistema digestivo no es una excepción. Estreñimiento, hinchazón o digestiones más lentas son situaciones frecuentes a lo largo de los distintos trimestres.
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, se asocian a efectos beneficiosos para el organismo. En mujeres embarazadas, su uso se ha estudiado sobre todo desde el punto de vista de la seguridad y la tolerancia, más que como una intervención generalizada.
La evidencia científica disponible indica que, en términos generales, los probióticos han mostrado un buen perfil de seguridad durante el embarazo, sin asociarse a complicaciones graves. Aun así, esto no significa que todas las mujeres deban tomarlos ni que sean necesarios en todos los casos. Cada embarazo es distinto y el contexto personal marca la diferencia.
En algunos contextos concretos, y siempre desde un enfoque prudente, los probióticos se han estudiado como una herramienta de apoyo al bienestar digestivo de la mujer durante el embarazo, especialmente cuando aparecen molestias frecuentes propias de esta etapa.
Por eso, más que preguntarse si “hay que tomarlos”, suele ser más útil valorar si tiene sentido considerarlos en una situación concreta, siempre con la orientación de un profesional sanitario.
¿Son seguros los probióticos para los bebés?
Una de las principales inquietudes al hablar de probióticos y embarazo es el posible impacto en el bebé. La información disponible hasta la fecha resulta tranquilizadora. Los estudios que han analizado la seguridad de probióticos y prebióticos durante el embarazo no han identificado efectos adversos graves en los recién nacidos.
Los efectos secundarios descritos, cuando aparecen que no es lo común, se observan mayoritariamente en la madre y suelen ser de tipo digestivo, como cambios en el tránsito intestinal o sensación de gases. En los bebés, los eventos registrados son escasos y no se han relacionado con problemas de salud relevantes.
Conviene recordar que el bebé no consume directamente el probiótico durante el embarazo. El interés se centra en el equilibrio digestivo materno y en la adaptación natural del organismo a los cambios propios de la gestación. De ahí la importancia de no improvisar y de evitar productos sin una composición clara.
¿Cuáles son los mejores probióticos para el embarazo?
No existen “los mejores probióticos” de forma universal, y menos aún durante el embarazo.
Desde un enfoque informativo, cuando se valora un probiótico, se deben tener en cuenta aspectos como:
Identificación clara de las cepas incluidas.
Buena tolerancia y seguridad documentada.
Evidencia clínica en humanos de los beneficios para la salud que reportan.
Que lleguen vivos y en cantidad suficiente para ejercer tales beneficios.
Calidad del proceso de fabricación.
En este contexto, cuando se busca un complemento que cumpla con estos criterios de calidad y seguridad, hay formulaciones que destacan por su enfoque claro y bien definido. Un ejemplo es Vitaplus® IB Support, un complemento alimenticio diseñado para el cuidado de la salud intestinal y apto para embarazadas, compatible también con la lactancia y con la toma de antibióticos.
Vitaplus® IB Support combina 25 mil millones de bacterias lácticas con vitamina B12 y vitamina D3, e incorpora las cepas Lactobacillus acidophilus NCFM® y Bifidobacterium lactis BI-07®, ampliamente estudiadas y utilizadas en el ámbito digestivo. Aun así, como en cualquier etapa sensible, su uso debe contemplarse siempre desde un enfoque individualizado y con el asesoramiento de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacen los probióticos en el bebé?
De forma directa, los probióticos no actúan sobre el bebé durante el embarazo. Su papel se estudia desde la perspectiva del bienestar digestivo de la madre y del equilibrio de su microbiota intestinal. Mantener una buena salud digestiva forma parte del cuidado global durante la gestación, siempre desde un enfoque prudente y acompañado.
¿Quién no debe consumir probióticos?
Aunque suelen tolerarse bien, hay situaciones en las que no se recomienda consumir probióticos sin supervisión, como en personas con determinadas condiciones médicas o sistemas inmunitarios comprometidos. Durante el embarazo, esta precaución cobra aún más sentido, reforzando la importancia de consultar antes de iniciar cualquier suplementación.
Hablar de probióticos embarazada implica informarse con calma, evitar mensajes simplificados y confiar en el acompañamiento profesional. Cada embarazo es único, y tomar decisiones bien fundamentadas forma parte del cuidado tanto de la madre como del futuro recién nacido.
Bibliografía
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